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¿Adicción al smartphone? Si el celular es tu vía de escape, podría haber una forma de proteger tu salud mental
- 1 julio, 2026
Los teléfonos inteligentes se han convertido en una herramienta indispensable para estudiar, trabajar, comunicarse y entretenerse. Sin embargo, algunas personas desarrollan patrones de uso excesivo y difíciles de controlar que pueden interferir con su bienestar. Aunque este fenómeno suele denominarse “adicción al smartphone”, los investigadores señalan que todavía existe debate sobre este término y que no se considera un trastorno clínico oficialmente reconocido.
Con el fin de comprender mejor cómo este tipo de uso se relaciona con la salud mental, investigadores de Sudáfrica estudiaron a 491 estudiantes universitarios. Además de evaluar el uso problemático del smartphone, analizaron los niveles de depresión, ansiedad y desesperanza de los participantes, así como la confianza que tenían en su propia capacidad para afrontar y resolver los problemas de la vida cotidiana.
Los resultados mostraron que los estudiantes con un uso más problemático del smartphone tendían a presentar mayores niveles de malestar psicológico. Sin embargo, el estudio reveló un hallazgo importante: la forma en que las personas valoran su capacidad para resolver problemas parece desempeñar un papel protector. Los participantes que confiaban más en su capacidad para afrontar dificultades reportaron menos síntomas de depresión, ansiedad y desesperanza.
Los autores destacan que no se trata únicamente de poseer habilidades para resolver problemas, sino de creer que uno puede utilizarlas eficazmente cuando enfrenta situaciones estresantes. Según plantean, quienes perciben que no cuentan con recursos suficientes para afrontar sus dificultades podrían recurrir con mayor frecuencia al smartphone como una forma rápida de distraerse, evitar preocupaciones o aliviar emociones negativas. A largo plazo, esta estrategia podría contribuir a mantener o aumentar el malestar emocional.
Estos hallazgos sugieren que los programas de promoción de la salud mental en escuelas y universidades podrían beneficiarse de ir más allá de los mensajes centrados únicamente en reducir el tiempo de pantalla. Fortalecer la confianza de los jóvenes para afrontar problemas cotidianos, gestionar el estrés y utilizar estrategias de afrontamiento más saludables podría ayudar a disminuir el impacto negativo asociado al uso problemático de los teléfonos inteligentes. Aunque el estudio no permite establecer relaciones de causa y efecto, aporta evidencia valiosa sobre un posible factor psicológico de protección que merece seguir investigándose.
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